¿Aún se necesita educación sexual en México?

Por: Isaac Torres

Muchos dirán: “¡NO! Ya todos sabemos lo que necesitamos saber.

Sin embargo, se puede responder esta pregunta desde otro lado, y para eso es pertinente señalar 3 datos. El primero es, que de acuerdo a datos del gobierno (Inmujeres, 2019) México ocupa el primer lugar en tasa de embarazo adolescente de los países miembros de la OCDE. El segundo dato, también proporcionado por el gobierno, es un aumento en las tasas de transmisión de ITS (sífilis, VIH, hepatitis C) en la última década, especialmente en población adolescente y adultos jóvenes; por ejemplo, con un promedio de 30 casos nuevos de VIH por día (Gayet, 2015; Secretaría de salud, 2018). El tercer dato (Censida, 2017) es una estimación que en varios estados del país, 6 de cada 10 mexicanos no usan condón por falta de información o violencia en la pareja.

¿Qué nos dice esta información?

Lo anterior es el reflejo de la poca educación sexual en nuestro país. De acuerdo a expertos (Tapia Fonllem, 2018) implementar una educación sexual integral en México podría evitar la tasa de embarazo adolescente, aumento en casos de ITS, prevenir la violencia de pareja, incluso la violencia de género.

Por otro lado, se entiende por educación integral que no es solo otorgar información, sino generar conocimientos en las personas que y que puedan aplicarlo y hasta replicarlo, abordando distintas áreas de la sexualidad. Asimismo, implica educar no solo desde lo biológico, también desde lo psicológico y lo social (Olivera, 2015; Tapia Fonllem, 2018). Cabe mencionar que México obtuvo una evaluación eficiente en el tema de educación sexual integral (Inmujeres, 2019).

¿Por qué o qué?

En primer lugar, la educación sexual integral se aborda desde la infancia. A través de la educación sexual en niños, se lograría, como primer objetivo, disminuir el riesgo de abuso sexual infantil. Al mismo tiempo, implicaría abordar también temas de género para que desde la niñez se construya un concepto de equidad. (Olivera, 2015; Tapia Fonllem, 2018)

¿Entonces la educación sexual en niños no implica enseñar solo posiciones sexuales y “cosas para adultos”?

¡NO! Implica enseñar autocuidado, higiene, informarlos sobre los cambios que tendrán en la pubertad y generar un sentimiento de responsabilidad que más adelante les será muy útil. (Olivera, 2015)

Es segundo lugar, la educación sexual también se aborda en la adolescencia. Cobra especial importancia en esta etapa pues se dan en la persona cambios físicos importantes que no necesariamente los adolescentes entienden por sí mismos. (Olivera, 2015)

¡Pero hablarles de sexualidad solo les va a despertar la curiosidad y las ganas!

MITO. Se ha comprobado que hablar de sexualidad no necesariamente hace que el adolescente quiera ejercer su sexualidad, al contrario, lo vuelve más responsable sobre cómo ejercerla y como cuidarse cuando decida hacerlo, incluso aumenta su autoestima y sentimiento de autoeficacia, así como baja el sexismo. Lo anterior también implica que de forma integral los hombres y mujeres reciben la misma información, lo que ayuda a entender al sexo opuesto y generar empatía. (Olivera, 2015; Pichardo, García, Justicia & Llanos, 2008)

Si los jóvenes recibieran educación sexual integral, la tasa de embarazos adolescentes no sería tan alta en México y los casos de ITS serían menores.

¡Bueno, pues que les enseñen en la escuela!

En el programa educativo de la SEP del 2017, no hay abordaje del tema de la sexualidad de forma directa a nivel básico o superior a pesar de que está establecido en la ley que se integre el tema. Además, el abordaje que se logró en algunas materias de primaria y secundaria era solo de carácter biológico y enfocado a la heteronorma. Desgraciadamente, esto se ha dado porque grupos conservadores de la sociedad civil aún se oponen a que se implemente una educación sexual eficiente, en especial la iglesia católica y los mismos padres de familia, a tal grado que la presión obliga a las autoridades escolares a no abordar el tema. (Tapia Fonllem, 2018)

Cabe mencionar 2 cosas: que educación sexual integral es un derecho humano, así como que otorgar ayuda al tema de justicia social, pues es información útil que influyen en la vida de cada persona y en su toma de decisiones. (Menkes & Suárez, 2003)

Por otro lado, se ha observado también que cuando los padres abordan el tema con sus hijos adolescentes la confianza entre ambas parte aumenta (Sweeney, A. et. al., 2009), sin embargo el tabú impide que se el diálogo. El reto actual sería coordinar la cooperación tanto de las escuelas, los padres de familia y echar mano de las organizaciones dedicadas al tema para hacer frente.

Ok, pero yo ya sé, soy adulto, ¿ya para qué?

¡Para mucho! La educación sexual también es para adultos. Se ha encontrado que también en rangos de edad altos, sin importar el sexo, aún persisten mitos y dudas sobre temas de sexualidad (Olivera, 2015). De igual forma, ayudaría a romper con la violencia de género que se da en las parejas, pues recordemos, no se educa solo desde lo físico, también lo social y psicológico.

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Relacionado a esto, compartimos la noticia: 90% de mujeres con VIH lo adquirieron por una pareja estable:

https://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/el-90-de-mujeres-con-vih-lo-adquirieron-por-una-pareja-estable?fbclid=IwAR32L1WASw97cZtI4S39t0o1PH7e7S2E7HXHdVEyEIZ2j78Kk5ohvMNDxyc

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Asimismo, la educación sexual integral se aborda desde el placer y no desde el castigo, por lo cual, se ha llegado a sugerir que con la educación adecuada, se podrían prevenir disfunciones sexuales y aumentar la vida sexual placentera. (Olivera, 2015)

Ok, creo que me convences…

¡Ojalá y sí! Todo lo anterior señala la necesidad de hoy en día de seguir promoviendo la educación sexual, asimismo, señala los beneficios tan grandes y el poder que la educación puede tener en el país.

Hoy en día podemos apostar a eso, en equipo y promoviendo el tema.

Referencias

Gayet, C. (2015). Infecciones de transmisión sexual en México: una mirada desde la historia y el género. México: Secretaría de Salud.

Menkes, Catherine, & Suárez, Leticia. (2003). Sexualidad y embarazo adolescente en México. Papeles de población, 9(35), 233-262. Recuperado en 10 de abril de 2019, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-74252003000100011&lng=es&tlng=es.

Olivera, D. A. (2015). Educación sexual integral para formadores. Retrieved from https://ebookcentral.proquest.com

Pichardo, M. C., García, T., Justicia, F., & Llanos, C. (2008). Efectos de un programa de intervención para la mejora de la competencia social en niños de educación primaria en Bolivia. International Journal of Psychology & Psychological Therapy, 8(3), 441–452. Retrieved from http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=a9h&AN=36633620&site=ehost-live

Secretaria de salud. (2018). Programa de Acción Específico. Respuesta al VIH, Sida e ITS 2013-2018. Recuperado 9 de abril, 2019 de http://www.censida.salud.gob.mx/descargas/acerca/PAE_2013_2018_AUTORIZADA.pdf

Sweeney, A., Dennis B., Luz, B., Elizabeth B., Judy F. M., Sandra G. C., Yvette H., Wanda L., Rosa, O., Crystal P., Patricia R., Justina R., Diane S., Bernice S., Randa D., Amanda, P., Lori M. & Jennifer, T. (2009). ¿Y entonces, qué digo? Una Guía escrita por padres y madres para ayudar a otros padres y madres a hablar con sus hijos(as) sobre sexualidad. Plannet Parenthood of New York City. Recuperado 8 abril, 2019 de https://www.plannedparenthood.org/files/1214/0001/2327/ParentGuideSp.pdf

Tapia Fonllem, M. E. (2018). Educación sexual para todas y todos: la asignatura urgente para el logro de la igualdad en México. Cotidiano – Revista de La Realidad Mexicana, (212), 23–28. Retrieved from http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=a9h&AN=133224201&site=ehost-live

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