Amor y Erotismo

Por: Tamara Moscona

Pues para empezar aclaremos qué significa erotismo, lo cual según Barrios Martinez (2005, pag. 43) el erotismo es la potencialidad personal de producir y comunicar una forma especial de placer: deseo, excitación y orgasmo. Así que para hacer el cuento corto, en esta definición el erotismo se refiere al placer sexual. 

Por lo cual, para que exista erotismo en alguna relación, es esencial que se produzca antes  deseo sexual, entendiendo esto como un interés en objetos o actividades sexuales como besar, masturbarse o tener coito y/o la excitación sexual (Regan y Berscheid, 2000. Citado en Cruz del Castillo, Romero y Gil-Bernal, 2013). Es decir, un interés sexual por la persona.

¿Pero qué se necesita para que exista el deseo sexual? Esto lo explican Cruz del Castillo, Romero, y Gil-Bernal en un estudio realizado en el 2013, en la Ciudad de México, en donde identificaron varios factores que incitan a las mujeres mexicanas hacia el deseo sexual, algunos de estos son: el romanticismo, la entrega hacia la pareja, excitación y la cercanía con estímulos atractivos. Por lo que así entendemos algunos de los elementos necesarios para el comienzo del deseo sexual. 

Es relevante reconocer que el deseo sexual, forma parte importante en nuestro desarrollo sexual, ya que en la adolescencia/juventud es donde se manifiesta con mayor intensidad la búsqueda del amor y el descubrimiento del sexo (Echeverría-Lozano, 2017). Creando entonces en la adolescencia una integración en el mundo en tanto que hombre o mujer y a los procesos implicados en ello (Echeverría-Lozano, A., & Villagrán Vázquez, G., 2016).

Así que, me pregunto ¿es posible que exista una relación amorosa sin placer, sin deseo sexual? Lo cual, tal vez es complicado imaginar, pero efectivamente es factible que se presente el amor separado del erotismo.

Como es el caso de algunas parejas en donde existen actividades afectivas y no existe la vinculación erótica, se podría decir que son relaciones de pareja incluso prolongadas en las que se comparte gran amor y sin embargo no es esencial tener relaciones sexuales (o si tienen no se caracterizan por ser generadoras de placer) (Barrios Martinez, D., 2005, pag. 44).

Como menciona Sternberg (1989) en su teoría triangular del amor en donde existen 3 componentes que puede tener una pareja: intimidad, pasión y compromiso. De modo que tomando esta teoría en cuenta, pues depende de los elementos que haya en la relación, será el tipo de pareja, pues efectivamente al tener intimidad y compromiso, pero no pasión, como se menciona anteriormente en el caso que son parejas prolongadas; pues se les conoce como amor sociable, según Sternberg.

Como también existe el caso contrario, en donde son dos personas que no se aman, pero entre ellos existe una “química sexual” intensa, en el cual toma importancia la influencia hormonal y química sobre los comportamientos eróticos (Barrios Martinez, D., 2005, pag. 55), resultando entonces que haya una gran pasión erótica entre las personas implicadas, pero es posible que no haya amor. Esto podría conocerse como amor fatuo si se presenta compromiso y pasión, o podría también ser cariño si se presenta únicamente la pasión. Esto, tomando en cuenta la postura de Sternberg (1989).

Concluyendo todo lo mencionado anteriormente, como dice Barrios Martinez, es importante aprender a separar los fenómenos de amor y erotismo, que sepamos entender que pueden presentarse juntos o separados (2005, pag. 44) en los diferentes tipos de relaciones que existen. 

Referencias

  1. Barrios Martinez, D. (2005). En las Alas del Placer. Cómo argumentar nuestro goce sexual(pp. 35, 41-44, 55). México D.F.: Editorial Pax Mexico.

  2. Cruz del Castillo, C., & Romero, A., & Gil-Bernal, F. (2013). Indicadores de Deseo, Autoerotismo e Impulsividad Sexual en Mujeres de la Ciudad de México. Acta de Investigación Psicológica – Psychological Research Records, 3 (1), 1031-1040. 

  3. Echeverría-Lozano, A. (2017). Deseo sexual en jóvenes de la Ciudad de México: amor vs. placer. Journal of Behavior, Health & Social Issues, 9 (2), 45-53. 

  4. Echeverría-Lozano, A., & Villagrán Vázquez, G. (2016). El contexto y la experimentación del deseo sexual en jóvenes: diferencias entre hombres y mujeres. Psicología Iberoamericana, 24 (1), 19-29. 

  5. Romero Palencia, A., & del Castillo Arreola, A., & Solano Solano, G., & Rivera Aragón, S., & Cruz del Castillo, C. (2014). Predictores del deseo sexual en una muestra de mujeres mexicanas. Psicología Iberoamericana, 22 (2), 36-45. 

  6. Sternberg, R. (1989). El triángulo del amor: intimidad, amor, compromiso. Barcelona: Paidos Iberica Ediciones S A.