“Bugchasing”: un shot de adrenalina a través del VIH

Por: Ana Patricia Rojas Morales

¿Alguna vez pensaste que fuera posible que existan hombres con diagnóstico de VIH dispuestos a infectar, de forma intencional, a otros cuerpos sanos que lo deseen? ¿O que hubiera personas que sientan adrenalina o mayor sentido de pertenencia al contraer el VIH? La respuesta es: , aunque parezca difícil de creer, estas personas son una realidad y cada vez cobran mayor popularidad.

En México, desde los años 80’s se han registrado 179,640 personas con diagnóstico de VIH. Hasta apenas el año pasado, los hombres representan el 82.2% de los casos, mientras que el 17.8% restante lo figuran las mujeres (CENSIDA, 2019).

Existen ciertos comportamientos sexuales de riesgo que incrementan la probabilidad de contraer ITS (Infecciones de Transmisión Sexual). Estas conductas se diversifican y complejizan cada vez más. Un ejemplo de ellas es el “bareback”, el cual consiste en tener relaciones sexuales anales, sin condón, entre hombres que no son pareja estable (Díaz, Orlando-Narváez & Ballester-Arna, 2019). En la que nos adentraremos en este artículo es el ”bugchasing” (cazando el bicho).

El “bugchasing” se considera una subcultura homosexual que tiene por objetivo adquirir el VIH a través de relaciones sexuales sin protección por parte de una persona sana con otra portadora de VIH (Díaz, Orlando-Narváez & Ballester-Arna, 2019). El bicho (bug) es el virus, también denominado como el regalo (gift). Este es buscado por los “bugchasers” y lo obtienen a través de los “gift givers” (personas infectadas).

Ahora, la pregunta del millón:

¿por qué un “bugchaser” desearía contraer VIH?

Existe una gran variedad de teorías, además habrá que considerar que cada caso es particular. Sin embargo, entre las más escuchadas son los siguientes:

Realizar una práctica sexual de riesgo, con una persona desconocida, sin duda representa una situación sumamente peligrosa. Estas personas la perciben como novedosa, poco convencional, por lo que tienden a dejarse llevar por la emoción y disfrutan sentir la adrenalina de la experiencia. Incluso con tan solo pensar que existe la posibilidad de contraer una infección tan tabú en la sociedad, llegan a alcanzar mayor excitación (Díaz, Orlando-Narváez & Ballester-Arna, 2019)

Por otra parte, existen personas con una vida sexual tan activa que perciben la transmisión del VIH como una manera de desquitarse de una buena vez por todas la preocupación derivada de la necesidad de estarse protegiendo contra las ITS. También existen los casos que consideran que padecer el diagnóstico de VIH brinda un sentido de identidad, por lo que gozan sentirse pertenecientes a una comunidad, sin importar que sea de las personas infectadas. Otros “bugchasers” emplean esta práctica como un método para suicidarse, contraen el virus con la intención de simplemente dejarse morir (Cob, 2013). 

Generalmente, es a través de redes sociales que se crea la conexión entre “bugchasers” y “gift givers”. Por ejemplo, en Twitter el “bugchasing” pasa clandestinamente con el hashtag “#neg4poz”, el cual significa “negativo en busca de positivo” (Terrén, 2017).

De igual modo, se tiende a realizar a través del “cruising“: práctica de buscar y obtener sexo gay y anónimo en espacios públicos. Esta es una tradición clandestina de la cultura gay que cada vez cobra mayor popularidad y cabe mencionar que la Ciudad de México tiene una fuerte tradición vigente (Bruciaga, 2017).

“El Mundo”, periódico español, llevó a cabo una entrevista con un “bugchaser” de 20 años de edad, el cual relata su experiencia y enfatiza que no lo considera como una práctica derivada de la falta de información:

“Al principio no comprendía muy bien la idea, ahora sí, decidí ‘jugar con fuego’. Lo principal es el mutuo acuerdo. Somos personas que conocemos perfectamente dónde nos metemos al querer este tipo de prácticas. No deberíamos confundir educación sexual con preferencias y gustos sexuales. Si siguiéramos esa teoría, todos los seguidores del BDSM, de actos como Scat, Pissing o Fisting tendrían una mala educación. Sé que hay otras ITS y que puedo infectarme, pero hay tratamientos. También me arriesgo al estigma social. Por otro lado, hay beneficios: pertenecer a un grupo de gente, poder empatizar con ellos y saber que ya no tienes que preocuparte por si puedes infectarte o no del VIH.”

Cada persona tiene el derecho a decidir libremente la forma de ejercer su sexualidad, sin embargo, resulta pertinente poner sobre la mesa y cuestionarnos las implicaciones que genera el fenómeno del “bugchasing”. Recordemos que hasta el momento no existe tratamiento de cura para el VIH, aunque se han hecho grandes esfuerzos médicos que han permitido aumentar la expectativa y calidad de vida de las personas con el diagnóstico. Según la OMS, la transmisión de VIH sigue siendo uno de los más graves problemas de salud pública alrededor del mundo, lo cual en parte se debe a que siguen emergiendo nuevas formas que influyen en la vulnerabilidad y susceptibilidad a infectarse.

¿Se puede considerar el “bugchasing” como un atentado a la salud pública? ¿O solamente se debería visualizar como una variante de la diversidad sexual, tal como lo menciona el entrevistado? ¿Cuál sería el factor de mayor susceptibilidad a querer ser transmitido? ¿La desinformación? ¿La simple curiosidad? ¿La falta de atención a la salud mental que conlleva a problemas de autoestima y depresión?

¿Cuál es el problema de raíz?

Resulta indispensable identificar el trasfondo de este problema más allá de manifestación de lo que vemos a simple vista.

Referencias:

  1. Bruciaga, W. (2017). Sobre el cruising gay en la CDMX. Recuperado en Abril de 2020, de https://www.timeoutmexico.mx/ciudad-de-mexico/gay-y-lesbico/sobre-el-cruising-en-la-cdmx?package_page=111752

  2. Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el Sida. (2019). Epidemiología / Registro Nacional de Casos de VIH y Sida. Recuperado en Abril de 2020, de https://www.gob.mx/censida/documentos/epidemiologia-registro-nacional-de-casos-de-sida

  3. Cob, T. (2013). El Bug chasing, la moda de contagiarse el SIDA. Recuperado en Abril de 2020, de https://www.lavanguardia.com/cribeo/estilo-de-vida/20131125/47294400085/el-bug-chasing-la-moda-de-contagiarse-el-sida.html

  4. Díaz, Y. M. S., Orlando-Narváez, S. A., & Ballester-Arnal, R. (2019). Conductas de riesgo hacia la infección por VIH. Una revisión de tendencias emergentes. Ciência & Saúde Coletiva, 24(4), 1417–1426. doi: 10.1590/1413-81232018244.02322017

  5. OMS. (2020). VIH/SIDA. Recuperado en Abril 2020, de https://www.who.int/topics/hiv_aids/es/

  6. Terrén, J. (2017). ‘Bugchasing’: la peligrosa moda de contraer VIH intencionadamente buscando el subidón de adrenalina. Recuperado en Abril de 2020, de https://www.elmundo.es/f5/comparte/2017/10/20/59b94783e5fdeae5238b4608.html