CLÍTORIS: Guía Práctica

Por: Eugenia Suárez Attie

Mucho y poco sabemos acerca de la campanita del placer. Por ejemplo, corre el rumor de que las mujeres tenemos dos tipos de orgasmo: los vaginales y los clitorianos. Se visualiza al clítoris como una bolita aislada que hace pequeños milagros, completamente separado de las paredes vaginales. Inclusive hemos llegado a imaginar que las terminaciones nerviosas de este pequeño gran órgano no tienen nada que ver con aquellas que están situadas en la vagina, o en el ano.

Sin embargo, no podríamos estar más equivocadxs. El clítoris no es solamente una bolita autónoma, sino que concierne toda una estructura interna que reina majestuosamente la zona genital de las mujeres. Por lo tanto, (oh sorpresa) todos los orgasmos femeninos podrían denominarse orgasmos clitorianos.

Sirvámonos de este esquema gráfico para entender mejor de qué se trata. El clítoris está constituido más o menos así:

Lo que alcanzamos a ver externamente en la zona de la vulva (y también en las monografías del aparato reproductor femenino) es solamente el glande del clítoris; localizado en la curvatura donde se juntan los labios menores. Este botoncito está cubierto por su propio capuchón (sí, algo tan valioso necesita protección) y su tamaño varía según la anatomía de cada mujer. Esta parte es también la más sensible al tacto. Ahora bien, el resto de la estructura está repleta de terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas mediante el contacto indirecto, ya sea vaginal o rectal. Los bulbos vestibulares están compuestos también de un tejido eréctil que se hincha con sangre cuando hay excitación sexual, y ayudan a lubricar la vagina mientras se expanden. Todo esto que no podemos ver mide aproximadamente de 7 a 12 centímetros.

Esto significa que el clítoris puede equipararse al pene masculino y viceversa. Ambos poseen la mayoría de las terminaciones nerviosas destinadas al placer, ambos gozan de un prepucio que funge como protección, y ambos se erectan durante la respuesta sexual. Pero bueno, si nos pusiéramos a comparar, habría que mencionar que solamente en el glande del clítoris residen el doble de terminaciones nerviosas de las que tiene el pene. Curiosamente, éste botoncito posee más terminaciones nerviosas que cualquier otra parte del cuerpo. Asimismo, su única y última función reside en el placer sexual. Así que sí, las mujeres tenemos un órgano enteramente dedicado a que sintamos rico.

Si es tan simple, ¿Por qué pareciese que el clítoris continúa siendo territorio desconocido? ¿Quien dio la orden de desconocer al botoncito en virtud de la penetración?

Cuando hablamos del clítoris, estamos hablando exclusivamente de placer femenino. Por lo mismo, no resultan sorpresivas las formas censuradas con las que se ha intentado nublar, a través de la historia, cuestiones que tengan que ver con “placer” y con “femenino”.

Los griegos tenían el clítoris bien estudiado; tanto, que incluso fueron ellos quienes le otorgaron el nombre. En la Edad Media fue completamente anulado por su condición de gratificación (ya sabemos cómo se ponían con eso del placer) gracias a que se dieron cuenta que el clítoris no cumplía ninguna función reproductiva. Fue así como nuestro querido fue abandonado por la ciencia y por el mundo. No fue hasta el Renacimiento cuando varios médicos, científicos y profesores volvieron a prestarle atención, pero claro, sólo para adjudicarse el descubrimiento y llevarse el título de conquistadores (¡¿por qué no nos sorprende?!). Muchos estudiosos, incluido el mismísimo Freud, se encargaron de alimentar la noción de que el orgasmo femenino tenía que provenir específicamente de la penetración, y que cualquier otra cosa, eran tonteras.

Tristemente, parece ser que esta noción aún se conserva y ha tenido estragos significativos en la sexualidad femenina. ¿Cuántas mujeres viven angustiadas porque no pueden alcanzar el orgasmo a través de la penetración? ¿Cuántas desconocen el poder que reside en su clítoris? Y peor aún, ¿Cuántas otras no saben siquiera cómo se siente un orgasmo?

Afortunadamente, el tiempo ahora sí está de nuestro lado. Y no sólo hablamos de la cuarentena. Gracias a estudiosxs como Helen O’Connell, William Masters o Virginia Johnson, la ignorancia académica acerca de nuestro clítoris ha podido ser esclarecida y erradicada poco a poco. Pero aún nos falta un sector crucial por iluminar, y ése es el propio. Cuando el tema de la sexualidad es político, entonces se vuelve personal. Y es por ello que se torna necesario el poder reapropiarnos de aquello que nos forzaron a desconocer.

Entonces bien, ya soy consciente que soy portadora de un órgano maravilloso, ¿Ahora qué sigue? ¿Qué puedo hacer con él?

Primero que nada, es importantísimo que dejemos de entender al clítoris como un órgano que pertenece a la fase preliminar del acto sexual y al juego previo. Aprendamos a introducir al clítoris en todas las fases, integrándolo como el foco principal de satisfacción en las mujeres. Nunca es tarde para reconfigurarnos y redescubrirnos a través del autoconocimiento. Recuerda que el autoerotismo es también una forma de autocuidado y de darnos amorcito a nosotras mismas. Además, es necesario que te explores y sepas tocarte para que así puedas enseñarle a alguien más lo que te gusta.

Si estás con alguien, puedes dedicarle un tiempito a su estimulación antes de la penetración (si es el caso) o bien, convertir estas caricias en el mero acto sexual. El clítoris es tan potente como sensible: agradecerá caricias suaves con los dedos, aproximaciones con la lengua (¡jamás los dientes!) y      estimulación con vibradores, dildos o con el pene mismo. Muchas personas cometen el error de manipular al clítoris fuertemente, pensando que entre más rápido y más duro se le estimule, más pronto y mejor vendrá el orgasmo. Por favor, no seas de estas personas. Al ser tan sensitivo, el clítoris requiere mucha atención; y la línea entre estimular y lastimar puede llegar a ser muy fina. La sobreestimulación es una experiencia muy incómoda y dolorosa, y es aquí donde es importante involucrar a la persona que te está estimulando. La comunicación antes, durante y después del acto sexual se ha vuelto un asunto de suma relevancia, pero es también algo que muchas veces nos da pena, vergüenza, o culpa abordar.

La estimulación del clítoris puede darse de muchas formas. Hay mujeres que les gusta que se haga de forma circular y constante, otras que prefieren que sea en dirección de arriba abajo (o viceversa), de a lado a lado y otras gustan de la estimulación indirecta, la cual se da acariciando sutilmente las partes que rodean el clítoris, ya sea el capuchón o los labios menores. En fin. Para descubrir cuál es la forma más placentera para ti, es necesario experimentar y jugar un poco con tu botoncito, para que así puedan conectarse de manera satisfactoria. También puedes variar en tu técnica, y mezclar la estimulación del clítoris con la estimulación de las paredes vaginales. Tú echa a volar tu imaginación, y también comunícaselo a la persona con quien estás compartiendo la experiencia sexual.

A partir de un estudio realizado por el Instituto Kinsey y la Universidad de Indiana acerca del placer sexual femenino, el sitio OMGYes (omgyes.com) ha publicado las técnicas de estimulación que más utilizan las mujeres para llegar al orgasmo. Cada una tiene un nombre diferente, todos elegidos por las mujeres encuestadas. Todas estas técnicas representan una nueva visión al orgasmo femenino, y se centran principalmente en el clítoris. Aquí te compartimos algunas:

  1. Bordear: Estimular las regiones sensibles poco a poco, y al sentir que estás a punto de llegar al orgasmo, bajar la intensidad de la estimulación o detenerse por completo. Así vas acumulando tensión y a la hora de llegar al orgasmo, éste será mucho más intenso.

  2. Insinuar: Rodea al clítoris por un rato sin tocarlo directamente. Piénsalo como una especie de calentamiento antes de que te focalices directamente en él.

  3. Consistencia: Cuando sientas que el orgasmo se aproxima, asegúrate de llevar el mismo ritmo que llevabas al comenzar la estimulación. Acelerar o alentar el ritmo a partir de tu excitación puede disminuir el orgasmo.

  4. Múltiples: Después de tener el primer orgasmo, prueba con otra técnica para conseguir el siguiente. No continúes con el mismo tipo de estimulación que te llevó al primero, varía los movimientos.

  5. Acentuar: Estimular los puntos sensibles que se encuentran alrededor del clítoris. Para saber cuáles son los tuyos, explora la zona con tus dedos.

  6. Por capas: No estimules directamente el clítoris. Como habíamos mencionado anteriormente, es un punto demasiado sensible y para algunas puede no ser tan buena idea. En vez, estimula poco a poco las capas de piel que rodean al clítoris, y baja sucesivamente a la siguiente. Esto también te ayuda a la estimulación indirecta y a la acumulación de tensión.

  7. Ritmo: Aquí depende de ti – puedes descubrir cual es el ritmo de estimulación que te funciona o probar más rápido o más lento, variando para que no siempre sea el mismo.

  8. Orbitar: Estimular el clítoris, o sus alrededores, en círculos. El ritmo y la intensidad de los círculos puede ir variando a partir de tu propia sensibilidad y respuesta placentera.

De hecho, uno de los hallazgos más impresionantes del estudio realizado por OMGYes es que sólo el 17% de las mujeres llegan al orgasmo por penetración. Sabiendo esto, ¿Por qué entonces se continúa privilegiando el coito culturalmente? Necesitamos vislumbrar nuestro placer, y eso comienza con entender cómo funciona. El clítoris nos puede abrir un mundo privilegiado de autoconocimiento, lo único que nos pide es que le prestemos atención. No lo dejemos en la fase preliminar, y erradiquemos esta herencia cultural.

¿Cómo empezar? Pon un espejo entre tus piernas y observa tu vulva. Fíjate cómo es, y encuentra tu clítoris. Después siéntelo, y el resto queda en tus manos (literalmente). Si quieres informarte más sobre tu clítoris, cómo funciona y cómo aprender a quererlo más, éste material también te ayudará:

  1. La suscripción al sitio de OMGYes. Es un pago único de $450mxn.

  2. El libro “La fabulosa historia del clítoris” de Jean-Claude Piquard.

  3. El mini documental “Le Clitoris” de Laurie Malèpart-Traversy. Lo puedes ver aquí:


Dicho esto, dejemos de fingir orgasmos, ¡Y apropiémonos de lo que es nuestro!

Referencias

Malépart-Traversy, L. Le Clitoris [Cortometraje]. Francia. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=J_3OA_VZVkY&feature=youtu.be

O’Connell H., Sanjeevan K., Hutson J. (2005). Anatomy of the clitoris. The Journal of urology. Vol. 174 (4). 1189-95.

Pauls, R. (2015). Anatomy of the clitoris and the female sexual response. Clinical Anatomy. Vol. 28(3). 376-84.

Piquard, J.C. (2013). La fabulosa historia del clitoris. H&O: Francia.

Planned Parenthood: Anatomía Sexual y Reproductiva. Recuperado de: https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/salud-y-bienestar/anatomia-sexual-y-reproductiva/cuales-son-las-partes-de-la-anatomia-sexual-femenina