Educación sexual: la mejor herramienta para la prevención del abuso sexual

Por: Elizabeth Lozano Rodríguez

¿Qué es el abuso sexual infantil? Mendes y Rojas (2012), explican que es violar, tener contacto genital, acariciar, obligar a ver actividades sexuales de otros, o hacer peticiones de índole sexual, a cualquier niño/a o adolescente. Esta conducta la puede hacer un mayor de edad o un mismo menor de edad, ya que puede ser cinco años más grande o encontrarse en una posición de poder, para considerarse abuso.

El abuso sexual infantil, es una problemática que ha ido incrementando en los últimos años. Según las estadísticas, México es el país número uno, con alrededor de 4.5 millones de víctimas al año. Cabe mencionar, que no se sabe realmente cuantos infantes han vivido esta situación, únicamente se reporta 1 de 10 casos.

▲ El abuso sexual se manifiesta en los dibujos elaborados por la víctima.

En nuestro país, existe el Protocolo para la Prevención del Abuso Sexual a Niñas, Niños y Adolescentes. Este explica a los lectores: la forma de detectar si algún niño/a o adolescente está siendo abusado sexualmente, cómo abordar el tema, etapas del abuso dentro de la familia, consecuencias, y cómo denunciar los hechos.

Así son la mayoría de los programas de prevención alrededor del mundo. ¿No es extraño querer enseñarles a los niños cómo evitar el abuso sexual, sin hablarles de sexualidad?. Se debe de conocer qué es la sexualidad para entender cuando sufrimos un abuso.

Algunos factores de protección para evitar el abuso sexual infantil según Deza (2005), son: Reconocer partes del cuerpo, identificar los genitales, reconocer caricias y qué sentimientos les provoca, conocer cómo se manifiesta la sexualidad según la edad, aclarar dudas del funcionamiento sexual (embarazos, menstruación, erección), etc. Si prestamos atención, estos factores hacen referencia al conocimiento de la sexualidad, ya que la desinformación nos hace más vulnerables.

Como adultos pensamos que la sexualidad es un tema para “mayores”, y esto sucede ya que asociamos la palabra únicamente con el coito pero va mucho más allá. Está se presenta desde el nacimiento hasta la muerte, se expresa mediante el género, el cuerpo, actitudes, pensamientos, y conductas.

Por lo tanto, debemos de abordar la prevención del abuso sexual no solo infantil sino en todos los niveles desde otro punto. Es decir, los programas actuales de nuestro país únicamente se encuentran enfocados en formas aisladas como “dí que no” o “qué es un contacto desagradable”. Hay que implementar otras medidas como (Couwenhoven, 2013):

Aprender de nuestro cuerpo:

El cuerpo es de uno mismo y tenemos derecho a decidir con quien compartirlo, deben de comunicar reglas que tienen sobre el mismo, conocer que los genitales son partes privadas y que habrá personas que puedan verlas y tocarlas por salud o más adelante en edad si ellos lo desean.

Conocer las partes del cuerpo:

Todas las partes del cuerpo tienen un nombre y una función que los niños deben de saber, incluidos los genitales (deben de conocer los nombres correctos de estos mismos). Muchas veces tendemos a ponerles sobrenombres a estos, y lo único que provocamos es confundir más a los pequeños; además ¿por qué hacerlo? si llamamos a las otras partes u órganos con su nombre formal.

Reglas de los genitales:

Deben de saber que estas partes del cuerpo tienen varias funciones, desde biológicas como orinar hasta placenteras. Sin embargo, hay que explicarles que son privadas y que deben de permanecer tapadas cuando hay personas alrededor. Así mismo, conforme se desarrollen se les deberá de explicar la parte placentera de estos y como ellos eligen con quien compartirlo.

Entender las relaciones con otros:

Enseñarles qué tipo de relaciones existen, quienes pueden ser sus amigos y quienes no, quienes son sus familiares, o que personas pueden ser otra forma de amor (parejas). Así como, existen ciertas limitaciones según la relación.

Sentimientos sexuales:

Explicar que se puede tener sentimientos hacia otras personas, dar a conocer que es sano y normal, y cómo expresarlos de la manera correcta. Deben de entender que hay personas con las que no se puede tener relaciones sentimentales (familiares, profesionales o mayores al ser menor de edad). También que ellos deciden cuándo terminar una relación y que permiten dentro de estas.

Por último, no hay que descartar que dentro de la sexualidad y en la educación de la misma se incluye el placer. Así mismo, es un factor de protección ante el abuso sexual ya que el contacto físico con otro/a es disfrutable. Sin embargo, si el otro está incomodando, lastimando, o causando cualquier otro sentimiento displacentero y se niega a parar lo que está haciendo, se podría considerar una agresión.

En conclusión, debemos de hablar con los niños/as y adolescente acerca de la sexualidad para que ellos al encontrarse en una situación de esta índole puedan identificarlo y actuar. Así mismo, la educación sexual abre las puertas a que se desarrolle confianza con los padres y los menores puedan hablar respecto a las experiencias vividas, creando un entorno de fácil detección ante el abuso sexual.

Hay que dejar de lado el tabú cultural acerca de la sexualidad, y comenzar a educar a nuestros niños en cuanto a la misma. Esto como un método de prevención efectivo ante cualquier agresión sexual, ya que el estar informados nos brinda herramientas para comprender las experiencias y delimitar qué permitimos y que no.

Referencias

Martinez, J. (2019). México, primer lugar en abuso sexual infantil, según la OCDE. La Jornada. Recuperado de: https://www.jornada.com.mx/2019/01/06/politica/008n1pol#texto

Martínez, J. Prevención del abuso sexual infantil: Análisis crítico de los programas escolares. Escuela de psicología pontificia Universidad Católica de Chile. Recuperado de: http://www.buentrato.cl/pdf/est_inv/conviv/ce_martinez.pdf

Arredondo, V. (2002). Guía Básica de Prevención del Abuso Sexual Infantil. Corporación ONG Paicabí. Recuperado de: http://www.codajic.org/sites/www.codajic.org/files/Guia_basica_prevencion_del_abuso_sexual_1.pdf

Gil, R. A. (2017). Protocolo de Prevención del Abuso Sexual Infantil a Niñas, Niños y Adolescentes. Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia. Recuperado de: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/306450/Protocolo_Prevenci_n_Abuso_Sexual_2017.pdf

Méndez, R. (2012). Abuso sexual infantil: la potencia de los enfoques preventivos. Tend Ret, 1(17), 49-58.

Deza Villanueva, Sabina (2005). Factores protectores en la prevención del abuso sexual infantil. Liberabit. Revista Peruana de Psicología, 11( ),19-24.[fecha de Consulta 9 de Marzo de 2020]. ISSN: 1729-4827. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=686/68601103

Couwenhoven, T. (2013). La educación sexual es la prevención del abuso sexual. Buenas prácticas, (30), 9-14. Recuperado de: http://riberdis.cedd.net/bitstream/handle/11181/3705/La%20educaci%c3%b3n%20sexual.pdf?sequence=1&rd=0031226359922899

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