Elección y permanencia de la pareja

Por: Ana de la Lama

El significado, la importancia y la función de la pareja han ido cambiando a lo largo de los años en las diferentes culturas. De hecho, la simple posibilidad y libertad de elegirla es un privilegio relativamente reciente (mediados del siglo XIX). Sin embargo, desde hace miles de años, independientemente del grupo o la época, es de los elementos más importantes en el ciclo de vida. En este escrito me concentrare específicamente en la pareja actual de las sociedades occidentales, para analizar sus funciones, y los elementos involucrados en su elección y permanencia.

Hoy en día, la pareja representa la conformación de la identidad y tendencia hacia lo completo. Desde pequeños no enseñan a buscar a aquella persona que nos completa, que nos permitirá convertirnos en seres maduros y responsables, capaces de atravesar las diferentes etapas del ciclo de vida. La pareja es una célula de organización social que nos concede la facultad de rebelarnos o acatar los mandatos familiares y sociales, de separarnos del todo de nuestros padres. Nos otorga sustento y reaseguro afectivo, económico y sexual, es una contribución a la perpetuación de la especie, e intermediario para otros logros (nos sirve de motivación).

Debido a todo este significado que ha cobrado la pareja en la sociedad, varios psicólogos han tratado de descubrir y definir los elementos involucrados en la elección. Entre las primeras teorías que surgieron está la perspectiva evolutiva, que sostiene que las parejas se establecen con el único fin de reproducirse y preservar la especie, que la elección se basa en cualidades que garantizan o predicen seguridad, fortaleza, salud y protección para uno mismo y para los futuros descendientes. Más adelante, diferentes autores se percataron de que el proceso era mucho más complicado que eso, y le fueron otorgando más importancia a los elementos psicológicos y socioculturales. Freud, por ejemplo, sugirió que el parecido con el progenitor del mismo sexo era determinante, y otros mencionaron aspectos como la proximidad, la atracción física, las similitudes, la estimación del atractivo propio, y la complementariedad. Tomando en cuenta todas las contribuciones, se puede decir que la elección de pareja es un proceso muy complejo en el que están involucrados elementos biológicos, personales, psicológicos, sociales y emocionales, que se confronta con el paso del tiempo y que tiene un impacto favorable o desfavorable en la permanencia una pareja.

Sin embargo, la estabilidad y duración de la relación van más allá del método de selección y están determinadas por una infinidad de factores de entre los cuales hablaremos de la transición entre las diferentes etapas, la vivencia del triangulo de Sternberg, y los tipos de apego.

A la primera etapa por la que pasan las parejas la llamaremos precrítica. Es el periodo en el que los miembros están perdidamente enamorados, idealizan al otro enormemente y todo les parece perfecto. A través de mecanismos de defensa muy primitivos como la escisión, negación, y alejamiento de la realidad, se convencen de que la relación cumple con todo lo que estaban buscando y desean. Niegan las partes malas, y agrandan todo lo bueno. Cosas que normalmente les molestarían, en esta fase les parecen completamente justificables y tolerables.


Después de unos meses dentro de la relación, cuando las emociones del principio se normalizan, las parejas pasan a la etapa crítica, la cual implica un duelo por la perdida de la idealización del objeto amado. Los miembros se ven obligados a integrar las partes buenas y malas. Esta fase requiere de una estructura psíquica bastante madura, capaz de ver, aceptar y valorar la realidad de la relación. Las parejas que no tienen la maduración suficiente tienden a quebrar en esta transición.

Por último, después de muchos años, llega la etapa poscrítica, la cual tiende a coincidir con la crisis de mediana edad, y se caracteriza por el retorno de lo reprimido, la pareja se tiene mucho cariño, los miembros se conocen plenamente, y se entienden muy bien, pero la relación se vuelve algo monótona y rutinaria, se requiere de cambios novedosos para mantener la emoción. Es muy común que en esta fase surja la infidelidad como un intento por recuperar la pasión.

En cuanto al apego, lo podemos definir como el patrón de vinculo que generamos durante nuestros primeros años de vida, principalmente con nuestros progenitores. Según Bowbly, del tipo de interacción y dinámica que tuvimos con ellos, depende la seguridad que sentiremos en nuestras relaciones futuras, especialmente las más intimas.

Los tipos de apego se han dividido de distintas formas, pero en general el apego es seguro cuando confías en que la persona amada estará disponible y emocionalmente responsiva cuando lo necesites, y es inseguro cuando hay una ansiedad constante de perder a la otra persona. No confías en su disponibilidad, ni en el valor que tienes para ella, lo cual lleva a diferentes comportamientos compensatorios y defensivos como la búsqueda de control absoluto, enojos injustificados, distanciamiento emocional o físico, entre otras cosas.

Para terminar, revisaremos la teoría triangular de Sternberg, la cual sostiene que el amor de pareja se forma y mantiene a través de la presencia e interacción de tres factores: intimidad, pasión y compromiso.

Referencias:

Valdez Medina, J. L., González-Arratia López-Fuentes, N. I., Arce Valdez, J., & López Jiménez, M. D. C. (2007). La elección real e ideal de pareja: un estudio con parejas establecidas. Interamerican Journal of Psychology41(3), 305-311.

Hyde, D. (2006). Sexualidad Humana. 9ª. Edición. México. Mc Graw Hill.

Delgado, A. O., & Oliva Delgado, A. (2004). Estado actual de la teoría del apego. Revista de Psiquiatría y Psicología del Niño y del Adolescente4(1), 65-81.

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