Hipersexualización infantil

¿Qué pasa con la pornografía, el reguetón y los medios que promueven una hipersexualización infantil?

Por: Paulina Rigual

La hipersexualización es un acto que tiene como objetivo colocar toda la atención en el valor sexual que posee una persona, sin importar el resto de sus características.

En el año 2001, el informe Bailey definió por primera vez el concepto de hipersexualización infantil, la definieron como: “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces”.

En dicho informe, se habla sobre el uso y la sexualización de los niños, esto lo hacen como una vía para lograr vender, o sea, una estrategia de mercadotecnia; sin embargo, esa sexualización resulta, además de excesivamente precoz, innatural e insana para el desarrollo de los niños. Las principales perjudicadas de esta tendencia son en su mayoría las niñas. la hipersexualidad o la erotización de la infancia implica que las niñas representen roles y manifiesten conductas inapropiadas que son un reflejo de la introducción prematura de las niñas en algo correspondiente meramente a la adultez como es la sexualidad.

Este fenómeno tiene consecuencias en el bienestar psicológico los niños, no podemos pretender acortar la infancia y que los niños crezcan antes de tiempo ya que, no tienen la madurez física ni emocional para asumir un rol que no les corresponde de manera precipitada.

Dicho fenómeno no solamente ocurre en las tiendas y con ciertas marcas sino que, se ha extendido a lo largo de nuestra cultura, llegando a áreas como la industria musical, hoy en día hemos normalizado la existencia de nuevos y ni tan nuevos géneros musicales, tal es el caso del reguetón o el trap. Los niños de las nuevas generaciones están expuestos (sin censura) a estos nuevos referentes musicales y sin que nos demos cuenta, ellos están ante el peligro de terminar siendo portadores de hábitos y prácticas que cada vez están más y más alejados de lo que concebimos socialmente como infancia. Esto los expone a ser posibles protagonistas de diversos fenómenos como el embarazo y prostitución infantil, inicio sexual prematuro, e incluso podrían llegar a ser víctimas de violación y objetos de erotización. 

De ser así, basándonos en la teoría del reconocido psicoanalista Sigmund Freud, estaríamos ante cuerpos castrados, fragmentados ante la posibilidad de poder vivir de forma espontánea y plena su sexualidad con sus ciclos naturales, respetando los ritmos propios de cada individuo, lo cual atenta directamente contra el placer, la expresión natural y somática de la sexualidad, la finalidad biológica de todo individuo (Sigmund, 1982).

Para entender mejor esta perdida de la infancia, retomaré un poco las teorías del desarrollo infantil propuestas por Jean Piaget y Sigmund Freud, las cuales implican varias fases de desarrollo, y siguen un orden sucesivo, el cual no debe ser interrumpido. Por lo tanto, si irrumpimos en una etapa infantil o primaria, logramos, en cierta forma, la desaparición misma de la infancia, y hay una reducción de la distancia entre el periodo en que se comienza a tener conciencia de sí mismo y la adolescencia, esto conlleva a la muerte de un disfrute infantil, en donde los placeres suelen no estar asociados a la sexualidad y mucho menos al erotismo per se, sino a formarse como individuos y a alcanzar un buen proceso identitario (Foucault, 2003).

Retomando los géneros musicales ya mencionados, este proceso de erotización causados por estos bailes, que parecieran ser vistos como normales y que no sorprenden a nadie, debería llevarnos a reflexionar si no es eso una representación de una sexualidad latente o si no busca crear una imagen del cuerpo infantil completamente sexualizado.

Moviéndonos un poco más dentro de los factores que fomentan una hipersexualidad, encontramos a la pornografía. En un estudio publicado en el año 2004 se encontró los adolescentes que están expuestos a contenido sexual explícito, pueden incrementar el nivel de incertidumbre en cuanto a su sexualidad, al mismo tiempo que, su autoestima puede verse reducida.

En cuanto al desarrollo de su sexualidad, una vez alcanzada la adultez, se han encontrado relaciones significativas entre la exposición a la pornografía con una alta tolerancia a una sexualidad que ellos denominan como“anormal”, refiriéndose con eso a la normalización de conductas como agresiones sexuales, violaciones y promiscuidad sexual.

Otra de las consecuencias en la edad adulta es que, los hombres internalizan a la mujer como un objeto sexual, al ver cuerpos perfectos y recibir tanto contenido erótico, se pierde la visión hacia la misma como persona y se desarrolla un rol meramente sexual (Zillman, 2004).

Por otro lado, la pornografía cambia las costumbres de la mente, por lo tanto, el requerir de pornografía para entretenerse y para autosatisfacerse, puede convertirse en un hábito. Lo cual nos puede generar una desensibilización, aburrimiento y distorsiones de la realidad hacía el acto sexual (Doidge, 2007).

Si se llega a generar este hábito, tendremos aún más consecuencias negativas ya que, a mayor estimulación sexual, mayores tendrán que ser los estímulos que nos lleven a una exitación por lo tanto, es común que quienes estuvieron constantemente expuestos a este tipo de contenido en la infancia tardía o en la pubertad/adolescencia, necesiten aumentar el nivel de erotismo, placer y contenido sexual en sus búsquedas, generando gustos “desviados” que sean suficientes para cubrir su deseo sexual, un ejemplo de estas nuevas búsquedas pueden relacionarse con tiros, orgías, practicas sadomasoquistas y contactos sexuales con animales.

El problema de esto radica en que, entre más estemos expuestos a una conducta, más nos parecerá que es normal y, si para nosotros ya es algo cotidiano, entonces las probabilidades de llevar esos actos a cabo en la vida real también incrementan considerablemente (Park, 2016).

Las consecuencias de este tipo de sexualización no solamente tiene consecuencias en el área individual sino que, esto puede también afectar en sus relaciones de pareja. En otro estudio realizado por unos médicos estadounidenses, encontraron que hay un gran porcentaje de adolescentes que gracias a sus hábitos relacionados a la pornografía, no logran tener una erección con una pareja real.

En ese mismo estudio ( Who ever heard of that? Low sexual desire among high school seniors!) se concluye que la constante exposición a pornografía está directamente relacionada con problemas de exitación, atracción y desempeño sexual.

En conclusión, todos estos problemas con respecto a la sexualidad son especialmente importantes para los adolescentes y los adultos jóvenes, ya que igual que el resto del cuerpo, nuestro cerebro, nuestras hormonas y nuestras células aun están en desarrollo durante esas fases, por lo tanto, se encuentran vulnerables a ser reconstruidas por lo que se aprende y disfruta de la pornografía y, en ese periodo es cuando los chicos están formando actitudes cruciales para la vida, preferencias en general, establecen valores y expectativas para el futuro.

Con este texto no se busca estereotipar de forma negativa nada de lo mencionado anteriormente, sino que, por el contrario, el objetivo es fomentar el correcto uso tanto de la pornografía como de los distintos géneros musicales así como, hacer notar las consecuencias que todos estos actos pueden tener tanto a corto como mediano y largo plazo en quienes los utilizan como medio de placer y autoerotismo.

Referencias:

Díaz Urrutia, Germán. (2008). La erotización del cuerpo infantil en los sectores marginados. El legado del reggaeton y el axé en Chile. Revista Mad. 10.5354/0718-0527.2008.31057.

Doidge, N. (2007). The Brain That Changes Itself. (104) New York: Penguin Books. ; [11]Doidge, N. (2007). The Brain That Changes Itself. (102) New York: Penguin Books.

Freud, Sigmund. “Tres ensayos de teoría sexual”, en Obras completas. Vol. 7. Editorial Amorrortu. Argentina: Buenos Aires, 1982.

Park, B. Y., Et Al. (2016). Is Internet Pornography Causing Sexual Dysfunctions? A Review With Clinical Reports. Behavioral Sciences, 6, 17. Doi:10.3390/Bs6030017Voon, V., Et Al. (2014). Neural Correlates Of Sexual Cue Reactivity In Individuals With And Without Compulsive Sexual Behaviors, PLoS ONE, 9(7), E102419. Doi:10.1371

Morgan, E. M. (2011). Associations Between Young Adults’ Use Of Sexually Explicit Materials And Their Sexual Preferences, Behaviors, And Satisfaction. Journal Of Sex Research, 48(6), 520-530. Doi:10.1080/00224499.2010.543960

Zillman, “Influence of Unrestrained Access to Erotica,” 41; James B. Weaver III, “The Effects of Pornography Addiction on Families and Communities,” (Testimony presented before the Subcommittee on Science, Technology, and Space of the Senate Committee on Commerce, Science, and Transportation, Washington, D.C., November 18, 2004),

https://www.gov.uk/government/collections/bailey

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