¿Por qué es importante la educación sexual?

Por Sebastián Troncoso Ozuna

Preguntarnos si debemos educar a los jóvenes sobre la sexualidad ya no tiene nada que ver con el pudor, la moralidad, o la religión

En la modernidad, es difícil encontrar un acercamiento sobre temas tabúes que conforme a todas las cosmovisiones, y que no ofenda las ideas de lo que es moral o no en las personas. Pero el ser humano, al obtener información, carga un peso ético detrás de sus prácticas.

Sabemos mucho hoy día del VIH, así como de otras ITS, métodos de prevención y anticoncepción: pero mucha de esta información sigue sin llegar al público general. Esto tiene consecuencias en una escala más grande de lo que normalmente creemos, pues influencia a las personas en sus ideales de las ITS y el VIH como tal.

Restringir el acceso a la información, y la experiencia personal de la sexualidad, debido a que uno personalmente está en desacuerdo con la práctica libre de la sexualidad es un atropello a la libertad individual, y tiene secuelas serias en torno a nuestras sociedades.

“los jóvenes entre 15-24 años de edad representan el 16 por ciento de la población mundial, pero también el 34 por ciento de las personas entre 15-49 años que contraen el VIH cada año “

Al restringir el acceso a la información, o darle un giro moralístico a la misma, se pierden muchos detalles importantes en torno a la práctica sexual sana e informada. Las personas siguen creyendo muchos mitos diferentes en torno al VIH, y esto afecta sus prácticas sexuales y las formas en que el virus mismo se propaga.

Algunos mitos sobre el VIH…

El VIH sólo afecta a homosexuales. (Estadísticamente, afecta más a los heterosexuales.)

No se propaga a través del sexo oral (con aftas o heridas, sí puede pasar.)

Las lesbianas no lo pueden propagar. (Cualquier contacto de fluidos puede transmitirlo.)

Se contagia. (No, puesto a que no se encuentra en el aire, o fuera del cuerpo: sólo se encuentra en fluidos sexuales (y sangre/leche materna))

Estos y muchos otros siguen existiendo en nuestra cultura: se propagan de padre a hijo, de familia a familia, o entre amigos, y moldean cómo tratamos a las personas que tienen VIH. Así mismo, muchos adolescentes disfrutan de su sexualidad de formas irresponsables: se crea una larga cadena de enfermedades.

Por eso ahora es más importante que nunca la educación sexual. No se debe fomentar la sexualidad de los jóvenes: ya ellos decidirán cómo, cuándo y dónde disfrutan de ella. Debemos asegurarnos de que, sea lo que hagan, lo hagan con responsabilidad e información, teniendo en cuenta que su próximo encuentro sexual podría cambiar sus vidas.

No tenemos a nadie a quien culpar por las epidemias de ITS, VIH o embarazos no deseados mas que a los adultos de la sociedad. Son ellos quienes están encargados con preparar a los jóvenes para el mundo que tendrán que enfrentar, sea como sea.

Información obtenida de:

https://es.unesco.org/themes/educacion-salud/vih-educacion-sexual

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