Pornografía: ¿existe la adicción?

Por Silvana Mendoza

Desde hace muchos años, se ha hablado de la adicción a la pornografía. Es decir, la conducta de consumir imágenes o videos que provocan la excitación sexual y se convierte en un hábito en el que hay dependencia.

A pesar de que muchos investigadores dicen que la adicción a la pornografía sí existe, algunos científicos dicen que no, e incluso, no se incluye en la guía de criterios diagnósticos de trastornos psicológicos de la Asociación Americana de Psiquiatría. Entonces, ¿por qué sí o por qué no es una adicción? No te preocupes, te lo voy a explicar…

¿Qué pasa en el cerebro?

David Ledesma describe en su artículo que, al ver pornografía, se produce una sustancia en el cerebro que se llama dopamina, la cual nos da una sensación de placer. Posteriormente, se puede desarrollar tolerancia a ciertos estímulos, por lo que cada vez se busca más material visual y/o auditivo para lograr la excitación y el placer sexual. En la adicción a sustancias como alcohol o drogas, ocurre un proceso similar, por lo que un grupo de científicos afirma que sí existe la adicción a la pornografía.

Por otro lado, según una investigación de la Universidad de California en Los Ángeles, no existe evidencia clara del cambio de motivación de consumo de pornografía por ‘gusto’ que por ‘necesidad’, y tampoco se han visto cambios cerebrales a largo plazo, como lo hay en la adicción a sustancias nocivas. Nicole Prause critica a la sociedad y a ciertos profesionales de la salud por utilizar el término ‘adicción’ a los problemas conductuales ocasionados por la pornografía. Incluso llegan a afirmar que el tratamiento a la adicción a la pornografía y al sexo es solamente una manera de obtener un beneficio económico.

¿Cuál es el punto medio en este debate? A pesar de las diferencias, ambos grupos coinciden en que un consumo excesivo y continuo de pornografía tiene efectos negativos en la persona. De hecho, existen testimonios de personas que afirman que el consumo de pornografía ‘arruinó’ sus vidas. Algunas de las consecuencias mencionadas por los autores Velasco y Gil son:

  1. Masturbación obsesivo-compulsiva, que a su vez produce ansiedad, estrés, depresión, erección débil, eyaculación precoz, etc.

  2. Culpabilidad

  3. Vergüenza

  4. Fantasías sexuales inalcanzables

  5. Aislamiento social

  6. Complicaciones en la vida en pareja

  7. Menor satisfacción en relaciones sexuales

  8. Objetivación de la mujer

En conclusión, a pesar de que algunos investigadores están de un lado y otros del otro, la balanza se inclina más hacia que no se puede tener una adicción como tal a la pornografía, pero su consumo sí puede ser excesivo, impulsivo y compulsivo. Por lo tanto, sí se pueden experimentar las consecuencias negativas presentadas arriba y se puede llegar a vivir esta conducta como si fuera ‘adictiva’ y afectar a la persona en su vida social, personal y laboral/escolar. Cuando ya se vive con un malestar ya sea anterior, durante, o posterior al consumo de pornografía, lo mejor sería consultar a un profesional de la salud.

Referencias:

  1. BBC Mundo (2016). ¿Existe realmente la adicción a la pornografía? BBC. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160302_salud_porno_adiccion_existe_wbm

  2. Ledesma, D. (s.f.). Así en el prono como en las drogas. Cienciorama, 1-10

  3. Ley, D., Prause, N. y Finn, P. (2014). The Emperor Has No Clothes: A Review Of The ‘Pornography Addiction’ Model. Current Sexual Health Reports, 6(2), 94-105

  4. Sánchez, N.P., Reyes, U., Reyes, D., Quero, A., Reyes, U. y Colón, F. (2007). Entorno de la Consulta de Pornografía y su Repercusión en Relación a la Sexualidad en un Grupo de Adolescentes Masculinos. HES, 24(1), 3-8

  5. Velasco, A. y Gil, V. (2017). La adicción a la pornografía: causas y consecuencias. Drugs and Addictive Behavior, 2(1), 122-130.

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