Una visita a la “Sex-shop”

3 de julio de 2018

Por: Sofía Antón Espinosa

En el presente ensayo se tomarán las “Sex-Shops” como el tema principal; se hablará del origen de estas tiendas, los productos que se venden en ellas y mi experiencia personal en cuanto a mi visita a una de ellas. Asimismo, se dará información acerca de cinco productos de la tienda. El objetivo de este ensayo es compartir un poco acerca de lo que es, y cómo funciona una tienda de juguetes sexuales, así como la función de éstos mismos.

Primeramente, es importante saber lo que entendemos por una “sex-shop”; es un “establecimiento en el que se venden revistas, libros, películas u objetos relacionados con el erotismo, la pornografía o la excitación sexual”. Según Celia Laniado, un juguete sexual es “un instrumento, complemento o utensilio que se utiliza para dar placer a la pareja o auto complacerse” (2007). Estos juguetes sexuales pueden ser de diferentes formas, texturas, colores, sabores, olores, etcétera. En cuanto a la antigüedad de los juguetes sexuales, cabe mencionar que éstos han existido desde hace muchos años, incluso siglos. Como hemos visto a lo largo del curso, los griegos fueron unos de los pioneros de la sexualidad, ya que en su contexto, no se veía a la sexualidad como algo negativo, al contrario, se veía como algo con mucho potencial y sano. Los griegos, los egipcios y los romanos producían objetos en forma de falo, como velas, que comercializaban (Laniado, 2007). Por lo tanto, el primer dildo de la historia surgió en Grecia y era de madera; las mujeres los usaban cuando sus esposos tenían que irse a la guerra (Cámara, 2015). Asimismo, en Asia surgieron las bolas chinas que causaban placer al introducirlas en la vagina. El Kamasutra es otro ejemplo de cómo se vivía la sexualidad en las sociedades antiguas. De igual manera, en Asia se fabricaban consoladores de diversos materiales, como de cuero. En algunos casos, se usaban aceites, como el aceite de olivo, para lubricar las zonas genitales (Laniado, 2007). Así podemos encontrar muchos ejemplos de siglos atrás en los que las personas inventaban artículos para sentir mayor placer y excitarse. Sin embargo, es importante mencionar que en ese entonces, no existía la tecnología ni la higiene que hay hoy en día, lo cual ocasionaba múltiples infecciones, cuando estas prácticas se realizaban en lugares o con objetos poco higiénicos. Por ejemplo, en algunas culturas de la Edad Media, se cubrían los juguetes sexuales con heces de animales y esto provocaba muchas infecciones y enfermedades. También, a raíz del Marqués de Sade, de quien proviene la expresión de “sadismo”, se comenzaron a usar muchos objetos como los látigos y las cadenas (Cámara, 2015).

En cuanto a mi experiencia en la sex-shop, es importante comentar que no había sido mi primera vez en una de ellas; sin embargo, sí fue la primera vez que entré con más seguridad y en la cual más pregunté. Al ir con dos de mis compañeras, se me facilitó bastante la parte de la confianza y el acercamiento. El personal de la tienda fue muy amable y nos explicó y contestó todas nuestras dudas. La verdad fue una experiencia muy interesante y fuera de lo ordinario. Considero sumamente importante poder conocer otros aspectos de la vida, como la sexualidad, y descubrir el mundo detrás de ella. Muchas veces, realizamos juicios acerca de tiendas de ese estilo y por miedo a lo que dirá la sociedad si nos ve saliendo de una de esas tiendas, no nos damos la oportunidad de conocer este otro mundo, que puede ser extremadamente  interesante y divertido. Me impresionó mucho la variedad de productos que ofrecen las sex-shops y la cantidad de opciones que hay de una misma variante. Nunca me imaginé que pudiera haber tantos productos y que todos sirvieran para algo diferente.

A continuación presentaré cinco juguetes sexuales que más llamaron mi atención. El primero fue el vibrador; muchos saben lo que es un vibrador y para qué sirve. Sin embargo, no todos saben que hay muchos diferentes tipos de vibradores que tienen finalidades distintas. Existen los vibradores individuales y de pareja. La historia de los vibradores es muy interesante. Ésta se remonta al año 1869, en el cual George Taylor inventó el primer vibrador que funcionaba con vapor (Cámara, 2015). Originalmente, se inventó para tratar la histeria femenina en la época victoriana; se consideraba que algunos síntomas de la histeria eran la ansiedad, la irritabilidad y la pesadez abdominal (Milenio digital, 2018). El médico tenía que hacer una especie de masaje y estimular el clítoris hasta que la paciente llegara al orgasmo o “paroxismo histérico” (Milenio digital, 2018) y con ello se “curaba” la enfermedad. Posteriormente, alrededor de 1920, se comenzaron a usar en películas pornográficas, por lo cual empezó a bajar la aceptación social del aparato. Fue sino hasta la década de los 60, en la cual hubo una revolución sexual muy grande, cuando volvieron a ponerse de moda los vibradores (Milenio digital, 2018). Y por último, en la década de los 90 apareció un nuevo modelo de vibrador que incluía un estimulador de clítoris y de vagina. El vibrador que yo elegí, llamado “We Vibe”, tiene varios usos, ya que se puede usar de manera individual o en pareja; éste puede vibrar con diferentes patrones e intensidades. Asimismo, tiene su propio control remoto, el cual se puede recargar junto con el aparato en una base que está conectada a la electricidad. Este vibrador, como mencioné anteriormente, es ajustable a diferentes posiciones y se puede usar mientras se tienen relaciones sexuales, ya que se inserta en la vagina y la parte que queda afuera estimula al mismo tiempo el clítoris. No obstante, puede tener muchos usos y se puede emplear la creatividad. Me gustó muchísimo este producto, ya que se puede usar en parejas o de manera individual, y le da placer a las dos personas. Asimismo, es muy adaptable, es relativamente pequeño, lo cual hace que su uso sea más práctico, y puede usarse para el ano o para la vagina. Considero que puede beneficiar mucho a la pareja por su alta efectividad. En cuanto a la textura, es sumamente suave ya que está hecho de silicón y es compatible con muchos tipos de lubricantes, además de ser a prueba de agua. Esto me pareció muy interesante.

El siguiente producto que elegí fue un spray que duerme la garganta para poder realizar sexo oral. Este producto me pareció muy interesante, ya que nunca había oído hablar de él, pero tiene lógica, ya que para muchas mujeres, puede ser desagradable o causar náuseas el realizar sexo oral. Creo que es algo que puede beneficiar a las parejas, ya que no a todo mundo le gusta hacer sexo oral. Además, la mayoría de estos sprays tienen un sabor como menta o cereza que pueden quitar el mal sabor. Yo creo que este producto es relativamente nuevo, aunque puede ser que en la antigüedad se hayan usado productos naturales como hojas o hierbas que tengan la misma función de adormecimiento en la lengua y la garganta. Puede ser de uso muy práctico.

Como siguiente producto, elegí las “Ben-Wa Balls”, que mencioné anteriormente. Éstas también son conocidas como “bolas chinas” o “ejercitadores de Kegel” y tienen varios propósitos. Éstas “suelen venir en un kit de dos o tres bolas cuyas esferas internas tienen pesos que responden a tu movimiento natural, emitiendo sutiles vibraciones cinéticas que resultan muy estimulantes”. Estas bolas me llamaron mucho la atención, ya que tienen una doble función: en primer lugar, hay una estimulación que causa la excitación, y en segundo lugar, ayuda a que el suelo pélvico se vuelva cada vez más firme, lo cual favorece la salud a largo plazo. Si el suelo pélvico está más fortalecido, hay más sensibilidad y se puede llegar más fácilmente al orgasmo. Por lo general, se empieza por las bolas más grandes, ya que es más fácil mantenerlas dentro, y poco a poco se va cambiando a bolas más pequeñas y más pesadas (di Bari, 2015). A pesar de que a estas bolas se les llama también “bolas chinas”, su origen no se remonta a China. “Se vendían en los sex shops y tiendas de regalos orientales desde mediados del siglo XX y eran utilizadas por las mujeres de la antigua Asia, Tailandia o Japón para alcanzar el orgasmo” (Panea, 2015). Algunos beneficios de estas bolas son su doble uso, su practicidad, su discreción, entre otros.

A continuación hablaré un poco acerca del succionador de clítoris; este artículo también me llamó mucho la atención, ya que nunca había escuchado hablar de él. Conocía los juguetes que estimulaban el clítoris de manera manual o a través de vibraciones, pero este producto asimila lo que pasa cuando se hace sexo oral y la pareja succiona el clítoris de la mujer. “Los succionadores son juguetes eróticos ideados para estimular el clítoris mediante una circulación de aire” (Amors, 2017). Al succionar, se crea un vacío que altera la forma y el estado del clítoris, haciéndolo más sensible y grande. “Con dicha succión el juguete consigue bombear la sangre localizando la circulación en el clítoris y alrededores sensibilizando y estimulando la zona produciendo intensos orgasmos” (Amors, 2017). Ya que el clítoris cuenta con una cantidad muy amplia de terminaciones nerviosas, la estimulación en esta área se percibe como mucho más intensa. El clítoris siempre ha sido una palabra que hasta hace pocos años, no se solía mencionar tanto por los múltiples tabúes que existían alrededor de esta palabra. Gracias a personas que han roto con este tabú, ya se percibe el clítoris como algo digno y normal de ser estimulado; incluso en algunas culturas se ha practicado la intervención quirúrgica en la cual se remueve el clítoris con el objetivo de que la mujer no sienta placer. Lo curioso es que uno se da cuenta de la poca educación sexual que se da acerca del clítoris con el hecho de que muchas personas nisiquiera saben cómo estimularlo; no obstante, la mayoría de la población sí sabe cómo estimular un pene. Esto refleja la poca educación sexual femenina que tienen los hombres y, en muchas ocasiones, las mujeres también. Además, los succionadores de clítoris propagan la lubricación, lo cual puede ayudar para mantener una buena protección en esa zona; de igual forma, puede ayudar a controlar el orgasmo, de manera que se puede ir midiendo la intensidad e ir conociendo al propio cuerpo (Amors, 2017).


Como siguiente y último artículo escogí las bolas anales (en inglés: anal beads). Nunca las había visto y cuando las vi, me pregunté cómo se usarían y por qué estaban unidas por un cordón. Las bolas anales son una serie de bolas de diferentes tamaños, por lo general en secuencia de pequeñas a grandes, que funcionan como dilatadores anales, ya sea para inducir al sexo anal o simplemente como placer y juego previo al sexo. Para esta práctica, y en general para cualquier práctica que tenga que ver con el ano, es sumamente importante usar lubricante, ya que es una zona que puede lastimarse fácilmente. Al igual que el We Vibe, estas bolas también están hechas de silicón y son muy suaves.

En conclusión, considero que fue una experiencia muy interesante, en la cual aprendí bastante de un mundo que solemos rechazar y ponerle etiquetas. Creo que lo más importante que hay que rescatar de aquí, es que el placer sexual es algo humano, que nos puede hacer conectarnos con lo más interior de nosotros mismos y con otra persona. Muchas personas que tienen prejuicios hacia las personas que entran o incluso hacia las que trabajan en Sex-Shops, se pierden de algo que puede ser muy sano para salud mental y física, y el sexo es una parte innegable y positiva para la salud. También me hizo darme cuenta de que hay mil maneras de divertirse y que no solo existe el sexo convencional; así como también el juego previo juega un rol muy importante que puede generar muchas fantasías muy gratificantes. De igual manera, hay que reconocer que hay parejas que con el simple sexo no pueden llegar a sentir orgasmos, por lo cual estos juguetes sexuales pueden ser de mucha ayuda para empezar a experimentar más y encender la creatividad con la finalidad de no siempre caer en la rutina, que después de un tiempo puede ser aburrida y bajar el deseo sexual. Estas personas, que no pueden llegar al orgasmo con su pareja, también pueden presentar disfunciones sexuales, por lo cual los juguetes sexuales pueden ser un beneficio para la relación y representan mucha ayuda. En general, me pareció muy interesante este trabajo, ya que pude combinar lo que aprendimos en la clase con la tarea de ir a una sex-shop; todo el contexto que se nos dio en clase ayudó a entender mejor cómo funcionan los juguetes sexuales y para qué sirven. Por último, hay que recordar que la única manera de romper los tabúes acerca de la sexualidad es con la información.

Bibliografía:

Laniado, C. (2007). Juguetes Sexuales. Recuperado el 2 de julio de 2018. Sitio web: http://www.sexologacelia.com/articulos/Educacion%20sexual.asp

Cámara, P. (2015). La larga historia de los juguetes sexuales. Recuperado el 2 de julio de 2018, de Murray Mag. Sitio web: https://www.murraymag.com/cajon-desastre/la-larga-historia-de-los-juguetes-sexuales/

Milenio Digital . (2018). Cómo el primer vibrador surgió por pereza médica. Recuperado el 2 de julio de 2018, de Milenio. Sitio web: http://www.milenio.com/estilo/como-el-primer-vibrador-surgio-por-pereza-medica

Sin autor. (2015). Utilizar bolas Ben Wa: 5 consejos para juegos preliminares más sensuales. Recuperado el 3 de julio de 2018, de Intiminia. Sitio web: https://www.intimina.com/es/blog/preliminares-sensuales-benwa/

Di Bari, A. (2015). ¿Conoces las bolas chinas? Recuperado el 3 de julio de 2018, de Nueva Mujer. Sitio web: https://www.nuevamujer.com/amor-pareja/2015/12/10/conoces-bolas-chinas-te-decimos-que-debes.html

Panea, A. (2015). Bolas chinas: el secreto de las geishas. Recuperado el 3 de julio de 2018, de Women’s Health. Sitio web: https://www.womenshealth.es/sexo-y-relaciones/articulo/bolas-chinas-el-secreto-de-las-geishas

Amors, M. (2017). ¿Qué es un succionador de clítoris y cómo puede cambiarte la vida? Recuperado el 3 de julio de 2018, de Mirales Mgz. Sitio web: http://www.mirales.es/succionador-clitoris-puede-cambiarte-la-vida/

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